Durante el trimestre pasado, el alumnado de 3º de ESO se sumergió en un proyecto singular que los transportó al corazón de un monasterio medieval. Bajo el título Codex Rosalis, la clase de Música asumió el reto de convertirse en una comunidad de monjes copistas encargados de iluminar el que sería el mejor códice de la historia.
El punto de partida fue una consigna tan creativa como exigente: cada alumno debía encargarse de un pergamino individual, contribuyendo así a la elaboración final de un gran cantoral colectivo. Para ello, no solo tuvieron que conocer a fondo el funcionamiento del scriptorium, sino también familiarizarse con la terminología, las herramientas y las técnicas propias de la época.
A lo largo del proyecto, se trabajaron conceptos como códice, cantoral, facistol, pergamino, rúbrica, letra capitular o miniatura. En el ámbito musical, exploraron elementos característicos de la notación medieval, como el tetragrama o la notación cuadrada, descubriendo cómo se plasmaba la música en los manuscritos litúrgicos.
El resultado final no fue solo un trabajo plástico y musical, sino también un ejercicio de comprensión histórica y de trabajo colaborativo. A través de esta recreación práctica, el alumnado pudo experimentar de forma directa cómo se conservaba y transmitía el conocimiento en la Edad Media, poniendo en valor el papel fundamental de los monjes copistas en la historia de la cultura escrita y musical.